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domingo, 30 de junio de 2013
Leche humana
Tan sorprendida me he quedado al leer los artículos de las prensa "seria" que he tardado días en conseguir escribir algo, porque es cuando menos indignante la falta de rigor, de seriedad y de mínimo respeto hacia los lectores que han tenido.
En su ánimo sensacionalista no se han parado a documentarse, ni tan siquiera a preguntar a las mujeres, hombres, pediatras -que alguno conocerán- que les rodean.
Quiero aprovechar este pequeño espacio en la web para tratar de poner en claro algunas cosas, porque el tema de la salud es importante, pero si hablamos de niños es realmente urgente que todos sepamos las verdades objetivas.
Todos los comentarios y datos que aporto se puede consultar libremente en la Asociación Española de Pediatría y en la Asociación Americana de Pediatría, así como en la OMS.
Asociación española de pediatría
Primero quiero presentarme: soy una mujer trabajadora, con estudios medios, casada y con hijos, y he amamantado y también he dado biberón.
Y ahora vamos a intentar poner un poquito de luz sobre esta discusión.
El Gobierno venezolano quiere obligar a las madres a amamantar
¿Se puede obligar a una madre a amamantar? Debe haber gente que cree que sí, porque lo ponen en letras bien grandes en los periódicos. ¿Cómo? No tengo ni idea. Pensarán que las mujeres van a ser recluidas en camas con vigilantes que las obliguen a coger a sus hijos en brazos y a ponerlos al pecho. No se me ocurre otra forma.
Así que ya vemos que comenzamos con una idea ridícula, algo elevado al absurdo en cuanto nos paramos a pensarlo, pero que ha servido para que se escuchen muchas frases de "claro, nos quieren quitar la libertad" y de "es que habría que prohibir que algunas mujeres tuvieran hijos si no los quieren".
Pero voy a seguir desgranando un artículo que se publicó hace unas semanas en el periódico El País y que se puede leer aquí mismo:
El amor filial es un asunto de Estado en Venezuela y pasará a estar legislado si la Asamblea Nacional aprueba la reforma de la Ley de Protección, Promoción y Apoyo de la Lactancia Materna, proyecto que empezará a discutir el próximo martes en el pleno.
Ya me gustaría a mi, y a todos nosotros, que el amor filial fuera de verdad un asunto de estado y se legislase para protegerlo. Sin duda el mundo sería infinitamente mejor. Pero no, es tan sólo un proyecto de ley sobre alimentación infantil.
El lazo que se establece entre la madre y el recién nacido en el acto de amamantar está en riesgo por culpa de las “trasnacionales que venden esas fórmulas [lácteas]”. Por ello, aseguró la también vicepresidente de la Comisión de Familia de la Asamblea Nacional, desde el Parlamento se habría propuesto la redacción de un instrumento que garantice “que todo niño tenga derecho a la lactancia” hasta el extremo de prohibir el uso de “teteros y biberones”, según dijo en entrevista con el principal canal del Gobierno.
Después de haber consegido alguna información en alimentación infantil, no veo en absoluto ningún peligro ni ninguna idea peligrosa aquí, pero estoy segura de que muchos de los lectores sí que piensan que esta mujer, diputada, y estos legisladores se han vuelto majaretas. Vamos a seguir un poquito más adelante.
Según trascendió, el proyecto de reforma, que modifica al menos 18 de los 33 artículos de la ley actual e incluye severas sanciones, no contempla –al menos, no antes de su próxima discusión en el hemiciclo, luego de quedar listo en la Comisión respectiva— el veto al biberón.
Y si no se va a vetar el biberón, y el periodista lo sabe ¿por qué nos ha mentido en el titular?
No obstante, algunos de sus artículos declaran la guerra a las fórmulas lácteas y al biberón, como si del cigarrillo se tratara. Se castiga la promoción publicitaria de esos complementos y su administración, en centros de salud públicos y privados, a niños menores de seis meses, “salvo indicación médica”. También se prohíbe la prescripción de suero glucosado a neonatos.
Este es el párrafo que más me ha indignado. No porque sea falso, no, sino por la grave falta de documentación del periodista, que además utiliza un tono altivo.
Hace ya años que en España -en toda la Unión Europea- existe una prohibición de publicitar las fórmulas para lactantes nº1, es decir, para menores de 6 meses. La razón no es otra que fomentar la lactancia materna. ¿Por qué? Muy sencillo, porque está demostrado médicamente que las fórmulas alimenticias no son inocuas, generan problemas sanitarios a corto y largo plazo, y bueno... igual sí son como los cigarrillos.
Además, aunque no está prohibido, sí existe también un protocolo del ministerio de sanidad para dejar de usar sueros glucosados y fórmulas lácteas en hospitales, sobre todo en recién nacidos con madre sana.
También se han impulsado bancos de leche materna. ¿Todo ello por qué? ¿Está nuestro ministerio especialmente obsesionado con que las mujeres amamantemos? Más bien está obsesionado con ahorrar dinero. Y la Lactancia Materna ahorra dinero. Porque ahorra salud.
Estadísticamente está demostrado que un bebé que toma Leche Humana acorta en un 25% su estancia en las unidades de neonatología, incluso en prematuros.
También los médicos saben que la incidencia de enfermedades infantiles es muchísimo más baja, y que en caso de haberlas, la recuperación es más rápida y fácil con menor uso de fármacos.
Todo esto ha llevado a una pequeña revolución en las zonas de maternidad, porque ahora todo tiene que estar adecuado para que la mamá y el bebé estén en contacto permanente, incluso cuando el bebé está ingresado, para facilitar la lactancia materna todo lo posible.
Es decir, la lactancia materna podría equipararse a un medicamento.
¿Por qué prescribir a un recién nacido un suero glucosado? No entiendo qué puede haber de normal en dar agua con azúcar a un bebé recién nacido salvo que exista una razón médica. Es llenar su estómago de un líquido azucarado sin mayor aporte nutritivo. Se me escapa qué piensa el periodista sobre ese tema.
Otras voces se sumaron a la defensa del proyecto desde la Comisión de Familia. Su presidenta, la también oficialista María León —ex ministra del gabinete de Hugo Chávez— precisó que la ley busca “concienciar al pueblo, a las madres venezolanas y al mundo, para que conozcan la importancia que tiene el suministro de leche materna a niños y niñas, desde su nacimiento, hasta los dos años de edad”.
Vaya, podría decirse que... ¡¡son exactamente las mismas recomendaciones que hace actualmente la OMS, la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Americana de Pediatría... ¡Debe ser una epidemia de locura¡
El texto que será sometido desde el martes a la consideración de la Asamblea Nacional, con amplia mayoría del partido de gobierno, prevé también que empresas e instituciones incluyan en sus horarios de trabajo turnos para que las madres den de mamar a sus bebés, y acondicionen espacios para tal fin. Además, forzará la creación de bancos de leche materna
Es decir, que se sumen a la normativa de países más desarrollado en la defensa de la maternidad, como el nuestro, que tienen leyes que ayudan a las madres a poder compatibilizar de alguna forma la alimentación y el trabajo.
Bueno, pues parece que el artículo era una soberana tontería de un periodista desinformado que nos ha tratado de idiotas.
Lo más grave no es eso, no, lo más grave es el daño que con este tipo de artículos se hace a la salud de los niños. Ahora voy a ponerme un poco seria.
¿Quién es el verdadermente importante? El bebé. ¿Debe el legislador pensar en los votos o en la salud de sus ciudadanos? Sin duda en la salud, por eso prohibe fumar, y por eso también hace campañas para promover la vida sana, entre ellas la promoción de la lactancia materna.
Todos los bebés deben tener derecho a la mejor alimentación posible que esté al alcance de sus madres. Todos los pediatras hoy en día están absolutamente seguros de que la leche humana es superior en cuanto a seguridad, a nutrición, y luego pueden desgranarnos una serie de beneficios para el sistema inmunitario, el desarrollo cerebral, la mejora en la salud futura del individuo, etc.
¿Por qué entonces sigue habiendo siquiera un periodista que se atreva a publicar un artículo tan falto de responsabilidad y vacío de contenido?
Sin duda alguna porque el negocio sigue siendo dar fórmula artificial a los niños.
Señores, no se engañen, la leche humana es gratis, y eso es lo verdaderamente peligroso para estos periodistas.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Por un 1 de mayo para todos.
Artículo escrito el 1 de mayo y revisado con los últimos datos del día 15 de mayor de 2013, más abajo puedes consultar los enlaces a diferentes noticias en medios de comunicación.
Esta semana hemos celebrado la fiesta del 1 de mayo, día internacional del trabajador, mientras en los periódicos todavía está en primera página la noticia de un desastre de magnitud tan grande que parece de otros siglo.
Estoy segura de que todos los que vais a leer esta entrada que hoy publico os sentís como yo, perdidos en esa cifra abismal de muertos, de heridos, de desaparecidos.
La primera plana de cualquier periódico hoy día 1 de mayo se encuentra llena de números: el de parados, el de millones defraudados, el de millones robados, el de millones en recorte de presupuestos, y ahí abajo el de cientos de muertos.
No es fácil comprender todas estas cifras, aunque intentemos darles cara, no es fácil imaginar 6,2 millones de parados, tampoco imaginar la cantidad de 3 mil millones, que al parecer debe recortar el gobierno español.
Desde luego no puedo imaginar más de 1100 muertos, casi 100 desaparecidos y más 2.500 heridos. (Ni siquiera puedo imaginarme las condiciones sanitarias que tendrán)
Mientras, en este país, del llamado primer mundo, hay 6 millones de parados, y se recorta porque el gobierno, es decir toda la nación, está endeudada sin que los ciudadanos sepamos entenderlo, allí, en otro país a muchas horas de vuelo, han muerto más de 1100 trabajadores.
Esos trabajadores en realidad son subcontratados de un montón de multinacionales, empresas que tienen beneficios o no, empresas que nos proveen de todo tipo de objetos. Empresas, en definitiva, que han decidido abandonar hace años y poco a poco la producción dentro del territorio de la Unión Europea y llevársela a países mucho más pobres y con unas normas inexistentes en temas no solo laborales, sino humanos. Países donde se encadenan sucesos trágicos con elevadas cifras de muertos siempre.
Estos trabajadores de Bangladesh no tienen derechos, allí no llegó hace más de 100 años la revolución sindical que comenzó el 1 de mayo en USA. Su país ni siquiera ha permitido que se envíen dotaciones de bomberos para ayudar en el siniestro.
Como ha dicho el recién estrenado pontífice de la iglesia católica, el Papa Francisco, son esclavos.
No sólo no tienen derechos, cobran una miseria, sino que trabajaban en un edificio ilegal.
Mientras aquí, en el primer mundo, salimos a la calle manifestarnos el 1 de mayo, allí esta fecha adquiere un significado muy distinto. La policía a disuelto manifestaciones de familiares de más de 2000 desaparecidos de forma violenta.
Es día para reflexionar.
Aquí no se trata sólo de cifras. Lo importante son los 6 millones de parados, o los 1100 muertos de india. Pero más importante es pensar qué tipo de mundo queremos.
Hoy más que nunca, los parados de toda Europa deberían mirar muy bien las etiquetas de todo lo que compran, porque quizá ellos mismos estén colaborando sin saberlo en este nuevo modelo de esclavitud, que a su vez nos condena a la quiebra en el primer mundo.
Por un 1 de mayo para todos.
La UE amenaza a Bangladesh con quitar el trato preferente a sus exportaciones
Derrumbe de la fábrica de Bangladesh: 402 muertos y 149 desaparecidos -datos iniciales de la tragedia.
A los 15 días de la tragedia podemos leer los últimos titulares, con la noticia de la fuerza que tienen los consumidores para obligar a las grandes empresas a mejorar sus políticas de trabajo e importación, política que sin embargo muchas marcas siguen sin tener intención de aplicar.
El Corte Inglés se suma al pacto para evitar nuevos desastres en Bangladesh
sábado, 23 de febrero de 2013
¿Cómo nacen nuestros hijos?
En estos días pasados de diciembre quiso la casualidad que en un viaje en tren pusieran una película sobre parejas, madres y padres. Qué esperar cuando se está esperando
Siendo sincera, no presté demasiada atención, cuando viajas con niños es difícil salvo que duerman, claro. Pero sí que al final de la película, justo cuando las parejas protagonistas se disponen a traer al mundo a sus hijos, quise saber cómo resolvía el director esta cuestión, incluso con una adopción entre las formas de ser madres de las protagonistas.
Fue toda una sorpresa.
Primero os quiero contar el perfil de las mujeres. Todas son grandes profesionales, mujeres modernas, del mundo actual, que también son madres, no viven la maternidad como una carga ni como un obstáculo, lo viven como algo feliz que va a complementar su vida. Esta es la primera sorpresa. Aún teniendo alguna de ellas problemas en el embarazo -o la imposibilidad de quedar embarazadas directamente- son felices con su estado, son positivas, saben en todo momento que van a ser capaces de ser madres.
No sé si me equivoco... ya digo que no presté atención a la película entera, pero todas las protagonistas eligen un parto vaginal. Es ya en sí una gran sorpresa. Mujeres solventes económicamente, mujeres preocupadas por su físico, por su vida laboral, que sin embargo no se plantean programar su parto.
Y el momento del parto me dejó con una gran sonrisa en el rostro.
Entrar en una clínica en la que no te miran mal, no te tratan como a una enferma, una minusválida, no te ignoran mientras hablan con tu marido, no te alejan de tu pareja dejándote horas abandonada... Digno de mención las habitaciones y camas.
Esas camas articuladas en que ellas pueden dar a luz y pasar todo el parto. Esos médicos y enfermeras amables, sin caer en el paternalismo, animando a la pareja, sin luces ni dramas, sin decorados de quirófano innecesarios.
Recuerdo tres partos, uno de ellos de una mujer que pare tranquilamente, sin grandes dolores, un bebé hermoso y saludable, para sorpresa de todos. Sí, esos partos existen, no son ciencia ficción, de verdad existen esas mujeres. El otro un parto digamos más habitual, una mujer que sufre los dolores de la dilatación y que tiene que esforzarse en traer al mundo a su bebé, siempre ayudada, respetada, sin gritos, sin maniobras innecesarias. Toda una Cameron Diaz en acción.
El tercero me pareció muy curioso. Ella había preparado un plan de parto -sí señoras, un plan de parto- y había expresado su negativa a tener epidural. Pero entre los dolores del parto, sufre un descontrol nervioso y el marido paga a un anestesista -atención también a este hecho: él paga para que el anestesista ponga la epidural- porque ella dentro de su estado nervioso dice que no puede aguantar. Es el único marido que no cree en ella, el único futuro padre que durante el film nos queda claro que es inseguro y vive a la sombra de su padre. Cree más en su dinero y en lo que puede comprar con él. No diré que me pareció agradable, ni que se lo merecía, pero una vez más el director nos sorprende cuando el parto se complica y ella tiene que ser intervenida.
El único parto que termina en parto traumático es aquel que es tratado como un acto médico, con epidural y sacando al bebe de la madre. ¿Cómo es esto posible? ¿Tal vez ese papel que firmamos cuando aceptamos la epidural es más cierto y real de lo que pensamos? ¿Cuándo los pediatras nos van a hablar de los efectos de los medicamentos en el parto sobre el bebé y los ginecólogos nos van a explicar que lo que nos va a ayudar a soportar el dolor puede convertirse en nuestro peor enemigo?
¿No os sorprende todo esto?
¿Es quizá el director un activista del parto respetado?
¿O quizá ahí fuera de nuestras fronteras eso es lo normal y natural?
Más bien esto segundo. En otro países desarrollados las mujeres no compran una intervención quirúrgica para traer al mundo a sus bebés, no paren entre batas verdes y frases paternales, no son alejadas de sus parejas y sus bebés, no son tratadas como adolescentes sin poder de decisión, ni son sometidas a intervenciones quirúrgicas innecesarias para poder alumbrar a sus hijos.
Y todo ello dentro de la seguridad de un centro médico.
¿Para cuando llegará a ser esto lo normal en nuestro país? ¿Cuándo será posible que una película española no muestre un parto entre gritos, cirujanos preocupados, padres paseando solos en pasillos y niños sobre mesas examinados como si estuvieran en un accidente?
A veces la ficción nos muestra el camino a seguir.
Sentí mucha envidia, tengo que confesarlo. Porque aunque yo pude tener a mis hijos sin epidural, no he vivido ese ambiente respetuoso, esa tranquilidad que debían de transmitirnos los profesionales de la sanidad, todo lo contrario, vi caras largas, ceños fruncidos, preocupación... Si bien tengo que dar gracias que mi segundo parto sí fue tratado de forma muy respetuosa para el país en que vivimos y teniendo en cuenta el caso tan complicado que yo presentaba encontré profesionales que apostaron por nosotros, sí sufrí ese miedo trágico que hizo que probablemente ese momento fuera más doloroso y tenso de lo que debía, y por tanto más complicado.
Pero no quiero terminar sin decir algo a todas las futuras mamás. Esos partos existen en nuestro país, hay profesionales que se esfuerzan en darnos un paso normalizado a la vida, en tratarnos con respeto, en estar preparados para cualquier emergencia pero no meternos miedo ni decidir por nosotras. Solo hay que buscar bien, y no, no hace falta pagar, incluso dentro del sistema sanitario público existen estos profesionales que luchan porque el comienzo de la vida sea lo que debe ser: una celebración.
sábado, 26 de enero de 2013
Nombre y nacionalidad
Con este artículos comienzo una serie de escritos en los que mi intención es presentar la Convención de los Derechos del Niño dando mi visión particular de ellos con la intención de que se pueda comprender su necesidad.
El texto íntegro de la convención lo podéis encontrar aquí: Unicef. Convención sobre los Derechos del Niño.
Artículo 7: El niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.
Acostumbrados como estamos a vivir en el marco legal de un estado occidental desarrollado legislativamente como una democracia, que históricamente ha evolucionado hacia una sociedad plena de derechos, puede parecer una tontería pensar que es obligatorio que un niño tenga un nombre y una nacionalidad.
Sin embargo para miles de niños esto no viene dado cuando nacen. Muchos niños en el mundo ni siquiera tienen un nombre durante años. Y sin nombre, no eres individuo, no eres nada.
En muchos países se lleva a cabo una labor detallada por parte de las administraciones públicas para conseguir llegar a las bolsas de población desfavorecida y dar a estos niños el marco legal adecuado. Es sumamente importante tener conocimiento de su existencia. ¿Cómo podríamos si no planificar las políticas de educación, prevención sanitaria, integración social necesarias? Si estos niños no existen, nunca recibirán la ayuda del estado para poder vivir con plenos derechos. Hay otros países en que la desidia de las administraciones, de los gobiernos, hacen que recaiga sobre organizaciones no gubernamentales esta labor de búsqueda e identificación de los menores. Este es el caso de algunos países que consideramos desarrollados, pero en los que históricamente los niños no han sido más que meros objetos, nunca ciudadanos de pleno derecho. De esta forma se despoja al niño de toda posibilidad de acceder a una vida normalizada. Estos niños simplemente no existen.
Un niño que no existe, que no tiene nombre, no tiene derecho a la educación, no tiene derecho a una familia, ni siquiera tiene derecho a la sanidad. Es poco más que una propiedad en manos de otro, un objeto.
Lo más me sorprendente es que los niños interiorizan esta situación, la entienden a la perfección y se avergüenzan de ella en muchos casos. Saben que para ellos es imposible salir sin ayuda de su situación.
Y ahí está la lucha de miles de ONGs en darles un marco legal, pero sobre todo un marco humanitario.
Con un nombre somos una persona.
Con una nacionalidad, un ciudadano.
sábado, 29 de diciembre de 2012
La verdadera Navidad.
Es
tiempo de Navidad.
Tiempo
de tradiciones, de cenas en familia, de celebraciones y regalos.
Tiempo,
en definitiva, de disfrutar. Es fácil observar en cualquier centro
comercial o
en cualquier plaza de una ciudad a
cientos de personas que buscan ese regalo perfecto para ayudar a Papá
Noel o los Reyes Magos, según los hábitos de cada uno. Si
les
miramos con más detenimiento, veremos
que
comprueban precios, van de un sitio a otro a veces con actitud
cansada, otra enfadada, la mayoría feliz y sonriente cuando parece
que han dado con el presente perfecto.
¿Pero
que hay detrás de todos ellos?
Si
pudiéramos ver más en su interior creo que encontraríamos algo muy
distinto. Siempre he sido de la idea de que simplificar tanto la
Navidad como para reducirla al consumismo era un acto de miopía psicológica. Porque todos sabemos que cuando
una persona compra objetos para ser feliz lo hace para tener una
satisfacción que de otra forma no tiene.
¿Qué
creo que nos lleva entonces a comprar para otros? ¿Dónde está la
diversión?
En
algo, a mi parecer, tan antiguo como el ser humano: hacer felices a
los que queremos.
Tal
vez muchos solo vean compradores potenciales, otros verán gente de
poca o ninguna capacidad de decisión, pero yo creo que todos ellos
tienen el mismo sentimiento y persiguen el mismo objetivo.
Todos
quieren, queremos, hacer dichosos a nuestros seres queridos. Y en
este mundo en que vivimos en el que la carne no hace falta cazarla,
el calzado no hace falta coserlo y los abalorios vienen en cajitas
con lazo, en lugar de salir al monte a hacernos con una buena pieza
para que nuestra amada se haga un abrigo para el invierno, compramos
una caja de perfume para que se sienta hermosa y dichosa. Compramos
sueños, esperanzas. Compramos alegría y felicidad.
Y
Papá Noel o los Reyes Magos riegan cada casa de cajas, en algunas
muchas, en otras pocas, pero todas ellas con el mismo regalo dentro:
amor e ilusión.
Cuando
este año rompáis el papel de los regalos, mirad los ojos de
vuestros padres, hijos y los que os rodean, porque en ellos sin duda
encontraréis el brillo de la Navidad.
sábado, 8 de diciembre de 2012
De esposa a mujer trabajadora.
"Pido permiso para mencionar por su nombre únicamente a cuatro personas que me han dado todo su cariño, su reconocimiento, sus ánimos y su constante colaboración. La primera de las cuatro es una montadora cinematográfica, la segunda es una guionista, la tercera es la madre de mi hija Pat, y la cuarta es la cocinera más excelente que haya obrado milagros en una cocina doméstica, y el nombre de las cuatro es Alma Reville. Si la hermosa señorita Reville no hubiera aceptado hace 53 años un contrato vitalicio sin opciones para convertirse en la señora de Alfred Hitchcock, es posible que el señor Alfred Hitchcock se encontrara en esta sala esta noche. Sin embargo, no estaría en esta mesa, sino que sería uno de los camareros más lentos de la sala. Quiero compartir este premio, como he compartido mi vida, con ella”.
Con este pequeño discurso el famoso director dedicaba el premio a su carrera a esposa, su compañera de trabajo y de vida. No es una historia sorprendente. Es sólo una de tantas historias de matrimonios que son un equipo perfecto y cuyo funcionamiento no queda relegado sólo a la vida doméstica, sino que excede de esta para abarcar la órbita completa de la vida ambos.
Cada poco tiempo vemos aflorar biografías semejantes, siempre con una coletilla parecida a "la mujer tras del hombre". Históricamente las mujeres han quedado relegadas a un segundo plano laboral pues ha primado su labor de compañera y madre. Este papel ha sido aceptado por muchas de ellas, que asumían sin ningún problema el anonimato social apoyando la carrera de su marido, aunque ellas fueran igual o incluso más brillantes que sus esposos. Por desgracia la mayoría de estas vidas inéditas salen a la luz después de que ellas nos hayan abandonado, incluso muchos años después de su muerte. Es imposible saber entonces si esa realidad tan dulcemente relatada de compañera feliz, inteligente, vivaz, y a la vez madre y ama de casa perfecta, había sido aceptada por la protagonista con plena libertad, o simplemente se había plegado a ella por no encontrar en la sociedad otra forma de expresarse.
Hoy en día, casi un siglo después de Alma Reville, cuyo apellido al menos no ha quedado en el olvido, muchas de nosotras seguimos viviendo esa dualidad de ser madres y amantes esposas, a un tiempo que profesionales y libres. ¿Deben ser dos posiciones antagonistas? ¿Podemos como Alma conseguir que todas esas mujeres cohabiten dentro de nosotras? ¿Es el único camino para la consecución del éxito en el matrimonio potenciar la carrera social masculina en detrimento de la propia? Difíciles preguntas cuya respuesta no es sólo nuestra, sino de la sociedad en su conjunto.
Mientras, debemos dar la gracias a esos compañeros, esposos, profesionales masculinos, que son capaces de reconocer la labor de sus mujeres no sólo dentro del ámbito doméstico, sino también ahí fuera, en la sociedad, como miembros iguales de pleno derecho.
El alma de Alfred Hitchcock
viernes, 23 de noviembre de 2012
La falsa igualdad.
Savita Halappanavar ha sido otra víctima de las leyes restrictivas contra las mujeres. Esas leyes que insisten en que no somos dueñas de nuestro cuerpo. Leyes que ponen por encima de nuestra vida la de otros, imponiéndonos sus creencias, tabúes y miedos.
No ha pasado en una dictadura religiosa, ni tampoco en un país alejado de nosotros.
Ha pasado aquí mismo, dentro de la UE, hace unas semanas.
En Irlanda una mujer ha muerto por una septicemia después de que se le negara practicarla un aborto, aún sabiendo que el feto iba a morir, que erainviable. Con tan sólo 17 semanas de gestación, le fue negado una y otra vez el aborto.
Cuando la llevaron al quirófano era demasiado tarde. El feto estaba muerto, pero la salud de ella se había visto comprometida por todo el proceso. Finalmente moría de una septicemia.
Dicen que preguntó al médico por qué le imponían una ley católica, cuando ella no lo era, ni tan siquiera era irlandesa.
Pero la ley es igual para todos. Eso le dijeron.
¿Es igual la ley para todos? Si fuera así, esa ley debería obligar a matar al varón, porque sin duda él es tan responsable de ese embarazo como ella, debería de obligar a abrir el abdomen del varón, igual que le hicieron a ella, para sacar a un feto muerto.
Esa ley que ha permitido absurdamente que una mujer sana, de 31 años, con formación y una vida normal, haya muerto dentro de un hospital donde se la ha denegado toda la ayuda que debería haber tenido, esa ley, debería ahora obligar a provocar el mismo dolor a los varones.
Sólo así la ley sería igual para todos.
Mientras seamos las mujeres las que tenemos la capacidad de llevar dentro de nuestros cuerpos una vida, mientras seamos nosotras las que ponemos en peligro nuestra propia salud para traer un hijo al mundo, sólo nosotras deberíamos ser las responsables de la reproducción.
Hasta que los hombres no se dispongan a sufrir los mismos daños, peligros y miedos durante la reproducción, no deberían tener voz ni voto en ninguna parte del proceso.
Estoy completamente segura que el viudo de Savita, Praveen Halappanavar, ingeniero de la Boston Scientific, hubiera sufrido gustoso una parte del dolor de su mujer por tenerla con vida.
Noticia completa:
El País. Muere en Irlanda una mujer...
El mundo. Irlanda recuerda...
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Minutos robados
El metro.
Hay gente no entiende que me guste
viajar en metro. Es cierto que lo hago en condiciones muy favorables,
a una hora que no está masificado y el trayecto es relativamente
corto, sólo unos 30 minutos más que en vehículo propio.
Pero ¿si no soy una abierta defensora
de la ecología y el transporte público, por qué encuentro
atractivo viajar en suburbano?
Pues es sencillo.
Esos 30 minutos son absolutamente míos,
privados, intransferibles, para usarlos y gastarlos como mejor me
parezca.
¿En qué los suelo emplear?
A veces leo un libro, aunque el
trayecto es demasiado corto para poder concentrarme en una lectura
productiva; a veces escucho música, uno de mis vicios; y la mayoría
de las veces me dedico únicamente a pensar.
Pensar.
Porque cuando eres mamá y trabajas fuera y por supuesto dentro de casa, tienes tantas cosas en la cabeza, tanto ruido, que
no puedes siquiera escucharte a ti misma.
Y esos minutos se convierten en un
regalo diario, un momento de paz y de tranquilidad, de introspección.
Un hueco en el día para ser yo misma y
olvidarme de todas mis ocupaciones y todos aquellos que dependen de
mí.
Ahí estoy solo yo, agarrada a la barra
para no caerme cuando frena, a veces sin prestar atención siquiera a
la música que suena en mi Iphone, y desde luego sin comprobar el
WashUp o los SMS.
¿Quién demonios fue el iluminado que
dotó de red WIFI gratuita al metro?
Hay que tener mala leche para no dejar
ni un refugio donde escondernos de las llamadas y los pitidos de
tantos y tantos amigos bien-intencionados que se dedican a
bombardearnos con todas sus buenas noticias, y que además nos exigen
saber en todo momento nuestro estado.
Pues ahí va el mío.
Estado actual: OFF.
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